¡Levantémonos y hablemos! Si no lo hacemos, ¿cómo sabrá el resto de la gente lo que significa reamente vivir con los síntomas de la demencia?

Nueve años atrás, un reputado neurólogo le dijo a Richard Taylor: “Tienes Demencia, probablemente de tipo Alzheimer”.

Hace cuatro años, descubrió que pensar, hablar y escribir sobre lo que significaba para él vivir con esta afección, había dado, inesperadamente, un nuevo sentido a su vida. Hoy en día, habla de su experiencia personal viviendo con Alzheimer por dos importantes razones: la primera, con la esperanza de que sus argumentos convenzan a la gente de que todos aquellos que viven con demencia son, y siempre serán, seres humanos completos con todas las necesidades y anhelos que tiene todo aquel que no padece demencia; la segunda, deseando que su visión anime a otras personas que viven con problemas asociados a la demencia a levantarse y hablar. Después de todo, si la gente que vive con demencia no habla, ¿cómo sabrá el resto de la gente cómo es vivir con esta patología?

Ha viajado muchas veces alrededor del mundo, literalmente, levantándose y hablando; encontrándose con almas gemelas y apoyando a los cuidadores; compartiendo su creencia de que la gente que vive con demencia no desaparece, y que el diagnóstico de un probable Alzheimer no es una señal para el principio de un largo adiós. Todos nacemos y morimos con las mismas necesidades, la demencia no disminuye nuestras necesidades humanas.

Richard promueve lo que él llama "humanizar los cuidados para la demencia". Un enfoque transaccional para suministrar cuidados, de manera que se humanicen tanto el que los da como el que los recibe, ambos al mismo tiempo. Su intención es convencer a sus oyentes, especialmente a aquellos que viven con discapacidades cognitivas, de que la calidad de vida de cualquiera se determina desde el interior de cada uno.