Una vida digna (o ¿quién puede discutir eso?)
Reino Unido, Francia y muchos otros países tienen Estrategias Nacionales para la Demencia – concentrando esfuerzos en todo el territorio para asegurarse de que sus ciudadanos con demencia tienen información, acceso a servicios y que hay dinero asignado a la investigación de una cura o tratamiento que reduzca los síntomas. El congreso de los Estados Unidos acaba de aprobar, con la firma del presidente Obama, la Ley Nacional del Proyecto Alzheimer dirigida al desarrollo de los Estados Unidos como una estrategia. ¡Información, acceso e investigación! ¿Quién puede discutir eso?
Nadie. Sin embargo, hay algunas cosas que faltan en esta idea.
Primero, la demencia es vista casi universalmente como una terrible enfermedad, una bajada en espiral que todo el mundo debería temer y evitar a toda costa. Hoy en día, sin un tratamiento efectivo disponible, esta forma de ver la demencia condena a aquellos con la enfermedad – más de 5 millones en Europa, Estados Unidos y China, y otros 20 millones en todo el mundo – a una situación imposible de ganar. Los millones de personas que viven una primera década con demencia, e incluso más allá, que quieren permanecer activos y comprometidos con la vida, es decir, tener una buena vida, no tienen dónde ir. El estigma que rodea a la demencia hace que sea casi imposible para ellos mantener alguna esperanza.
Nadie acepta con agrado un diagnóstico de demencia. Todo el mundo necesita esperanza. La esperanza de que incluso con ese diagnóstico, podrán seguir siendo ciudadanos de pleno derecho y de que la sociedad les aceptará. Por tanto, lo primero que falta en esta idea es el mensaje positivo: si trabajamos juntos y realmente nos apoyamos unos a otros, aquellos con demencia y sus cuidadores podrán disfrutar de la mejor vida posible.
Segundo, hay muy poca información disponible sobre lo que la gente que vive con demencia puede hacer para permanecer activos y comprometidos – cómo pueden realmente tener calidad de vida. Compartir información puede ser positivo o negativo dependiendo de si dispones de la información adecuada para compartir. ¿Qué aproximaciones creativas hay para el compromiso personal? ¿Cuáles son los servicios disponibles para mantener a aquellos que viven con demencia parte de la sociedad – comprometidos con la vida que han conocido desde la infancia? ¿Qué entornos urbanos están diseñados para mantener a estas personas tan a salvo como sea posible cuando salen a comprar? ¿Cómo podrían las instituciones culturales, como teatros y museos, fomentar la participación de personas con demencia? ¿Qué puede hacerse en los espacios públicos, como colegios, bibliotecas y parques, para ofrecer a la gente con demencia una vida digna? Este es el tipo de información que debe ser compartida.
Tercero, la demencia no conoce fronteras. La demencia es un problema global que requiere de una estrategia global. Mientras cada estrategia nacional refleje lo que otros países están haciendo – información, acceso a servicios y, fundamentalmente, investigación farmacológica – se estará duplicando el trabajo de otros. En el mundo de las intervenciones no farmacológicas para la demencia – el foco central de este portal – es esencial un intercambio global. La única forma de crear una necesaria masa crítica de innovación, creatividad y buena voluntad es compartir globalmente. Innovaciones en un centro de día griego, pautas de diseño en Australia, programas de acceso a museos y escuelas intergeneracionales en Estados Unidos, tecnologías que investigadores mexicanos están explorando… – todo esto no conoce fronteras, y cuanto más sean compartidas, más gente que vive con demencia podrá tener una vida digna.
Y para todo esto necesitamos más investigación – para afinar y aprender más de estas intervenciones no farmacológicas. ¿Qué hace al centro de día tesalónico tan efectivo? ¿Cómo consigue el programa de teatro de Madison, Wisconsin, el compromiso con la gente con demencia? ¿Qué principios de diseño del entorno son más transferibles de un determinado medio y una cultura a otros? ¿Qué funciona mejor? Necesitamos investigaciones metodológicas apropiadas para contestar estas preguntas.
Resolver estos problemas de información, acceso e investigación - reorientándolos a esfuerzos positivos y a una vida digna – es lo que podemos hacer para ayudar. wisdem va a hacer todo lo posible para convertirse en una plataforma de intercambio. El Comité Científico Global de wisdem se encarga del intercambio de enfoques basados en evidencias y metodologías. El alcance global de wisdem – construido en los nuevos medios sociales y la conectividad de Internet – será estar al servicio de todos los países y las personas, reflejando la verdadera naturaleza global de las personas que viven con demencia.
Y tú, ¿qué puedes hacer? Formar parte de este intercambio de información. Cuéntanos sobre lo que has aprendido, sobre lo que funciona para ti. Defiende localmente, nacionalmente y, a través de wisdem, globalmente, el aumento de la investigación en aproximaciones e intervenciones no farmacológicas – para que juntos podamos crear la masa crítica global necesaria para, realmente, ofrecer a aquellos que viven con demencia y a sus cuidadores una vida digna.








Muitos parabéns pela vossa iniciativa! Vão certamente ajudar muitas pessoas!
Great post and great initiative!.
Well written!
Non-Pharmacologic Interventions – why are we defining it in terms of what it’s not?
Those of us involved in psycho-social-enviro therapies have struggled to have the therapeutic value of our work recognized as being of equal value as the medications that cost our health care systems billions of dollars. I remember a presentation several years ago by Dr. Cornelia Beck, where she compared the effect size—in well controlled RCTs (randomized control trials)—of psycho-social and environmental interventions versus pharmacologic treatments. Again and again, the psychos-social-environmental therapies had larger effect size and longer lasting impacts than the pharmacologic treatments.
So with this kind of evidence, why do we still struggle to justify the importance of our work? Why do we fall back on defining ourselves (at least for this conference) in terms of what we are not? We can do better than describing what we do as non-pharmacologic treatment. After all, our work has a greater impact on the quality of life of individuals with dementia than what medications can currently offer.
Even at this conference, which has two major tracks—one on Basic and Clinical Research and one on Health and Social Care Research—both of the Plenary/Keynote Addresses are devoted to basic cellular research. Why? I don’t mean to criticize the conference planners, but this is a prime example of the lack of respect given to psycho-social-enviro therapies within the wider academic community.
Wisdem can and will be the catalyst that will propel psycho-social-enviro therapies to the forefront of everyone’s consciousness. Be a part of that movement by getting engaged. Share your knowledge of what works. Provide links to your favorite resources. I’ll start. On my website, www.IDEASInstitute.org, there is a link where you can search our library database. Here you can find references and abstracts from over 5,000 references of both research and non-research-based resources. If you are interested in design issue, you should also check out http://www4.uwm.edu/dementiadesigninfo/. This website is a resource for designers, providers, and others to inform the creation of supportive environments for people with dementia. Dementia Design Info summarizes the environment-aging literature, puts it into easy to understand terms, and provides practical design suggestions. There are a number of excellent white papers available for free download.
I invite you to join the movement and help everyone understand the importance of psycho-social-enviro therapies for individuals and families living with dementia.
Richard Taylor’s comments this morning at the Alzheimer’s 2011 International Conference speak to prejudices that so many of us still carry about the person-hood of individuals with dementia. At the time of diagnosis, it is often presented to the family as though it were a death knell. The Long Goodbye, Losing My Mind, Life Without Meaning, How to plan to die – These are all examples of viewing the diagnosis of dementia as the beginning of the end.
It isn’t. If we—spouses, family, caregivers, professionals, society as a whole—diminish the value of these individuals, we are guilty of depriving them of their basic human rights. Richard said that when someone undergoes physical or occupational therapy, if we want to judge its efficacy, we ask the person. But with someone with dementia “we” (often the professional caregiving community) tend to decide whether an intervention is working. We don’t ask them. We tell them- or, often, rather tell their family.
THIS IS WRONG. The person with cognitive changes knows best what works. All we have to do is ask. If he or she doesn’t use words to tell us, then we need to learn to communicate via their behavior and other expressions of emotion. Everyone knows the difference between a happy or an unhappy infant or child- by facial, vocal and behavioral signs. We can use the same perceptions to read the affective state of individuals with even late-stage dementia. A smile is a smile, regardless of age.
We need to stop dismissing the individual with dementia as automatically “incapable” of participating in life, care and decision-making. We need to follow the philisophy of “Nothing About Me Without Me”
Congratulations to wisdem! We at Arts 4 Dementia look forward to sharing information with you, as to how engaging in arts activities is inspiring people in the early stages of dementia, elevating them above their symptoms. Seeing people drawing on maximum brain function to recall lyrics, then capture and sing them is exciting for them, their partners and for us; as through photographs they themselves bring evidence that will help combat stigma.
Veronica Franklin Gould, Arts 4 Dementia, www.arts4dementia.org.uk
Enviar un nuevo comentario