27/10/2011

Intervenciones psicosociales ¿son específicas?

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Las intervenciones psicosociales se están estudiando a fondo en el campo de la demencia. Algunas intervenciones están reconocidas por tener como objetivo las funciones cognitivas, otras los procesos emocionales, y así sucesivamente. Todas ellas aspiran a mejorar la calidad de vida de las personas con demencia.

Según Tom Kitwood, a menudo los enfoques para los cuidados de la demencia están basados en modalidades de psicología positiva cuyo objetivo es evitar los procesos perjudiciales de la psicología en los cuidadores.

El hecho de aportar un enfoque específico a este campo ha llevado a  cuidadores, investigadores y médicos a replantearse la forma de tratar a estas personas, y  por tanto considerarlos e interactuar con ellos de otra manera. Dar un enfoque específico a una cuestión hasta ahora subestimada, es una manera de captar la atención de los compañeros de profesión. En nuestra sociedad, el modelo dominante para los cuidados es el enfoque médico, las personas con demencia tienen la desgraciada herencia de un enfoque que les considera enfermos, incapaces de tomar decisiones, y débiles… por otro lado no sería justo considerar el enfoque médico solo de manera negativa, y más teniendo en cuenta todo lo que se ha podido hacer gracias a un mejor conocimiento de los antecedentes biológicos y el diagnostico de las personas con demencia, sin olvidarnos además de los grandes esfuerzos que se han hecho para tratar de encontrar un tratamiento.

No hay que olvidar que los procesos biológicos subyacentes (los ovillos neurofibrilares y las placas seniles que se forman en el cerebro debido a un exceso de proteína Tau y de beta amiloide) de la demencia también se encuentran en cualquier persona de edad avanzada, lo único que varia son las cantidades - esto es lo que, según la curva de Gauss, la hace patológica. Vivir siendo diferente (comparado con la mayoría) es una situación complicada a la que no es fácil hacer frente en nuestra sociedad. ¡Seamos realistas! Hay personas tienen un color de piel diferente al de la mayoría de la gente de su país,  otras tienen diferente orientación sexual, algunas tienen problemas motores o no pueden ver u oír, ciertas personas tienen cáncer y otras están demasiado gordas o demasiado delgadas. Como todas estas diferencias, la demencia es una lotería biológica que nos puede tocar a lo largo de la vida, así que no hay que olvidar que las personas con demencia continúan siendo Personas. Todas las personas con demencia, independientemente de sus circunstancias, deberían tener la posibilidad de ser únicamente ellos los que transmitan su situación, así serían aceptados como son y podrían hablar por sí mismos en lugar de hacerlo a través de terceras personas. ¿Es posible imaginar una conferencia sobre homosexualidad donde los ponentes sean heterosexuales hablando sobre qué les gusta a ellos, cómo son o cómo piensan? Probablemente habría en el hall una horda de gente enfadada esperando la salida de los conferenciantes, y es comprensible. Sin embargo es normal escuchar este tipo de cosas en conferencias sobre la demencia o en las visitas a las unidades de cuidados especiales (ej.: “Oh por supuesto, a ellos [personas con demencia] les encanta trastear con las cosas de los armarios y caminar en círculos!). Incluso en algunas ocasiones, esto mismo lo he hecho yo, no con mala intención, pero seguramente olvidándome del objetivo de mi investigación y mi lucha.

La gente con demencia que he ido conociendo en mis años de práctica profesional y el hecho de oírles hablar en eventos sociales y conferencias sobre su situación, me ha hecho darme cuenta de cuan médicos, impersonales y en cierto modo impertinentes, podemos (los conferenciantes) parecer a sus ojos.

Estamos hablando de cuestiones tan importantes como el cuidado y el acompañamiento de las personas con demencia – no tratando un viejo hongo de la planta del pie. Es importante que las personas con demencia sean sus propios defensores siempre que sea posible, y que nosotros luchemos por las necesidades de todos aquellos que no se pueden expresar por sí mismos. Así que tal vez es hora de que admitamos (los conferenciantes, investigadores y médicos) que simplemente estamos tratando de adivinar qué apreciarían la personas con demencia, y reconozcamos que “específico” a veces no lo es tanto.

La cuestión que aún queda por tratar es la particularidad de todos y cada uno de los enfoques destinados a los cuidados de la demencia. ¿Todos ellos se han estudiado teniendo en cuenta su futura aplicación en el campo de la demencia o son el simple resultado de utilizar el sentido común (ej.: recordar acontecimientos de la vida puede pasar a ser emocional, las actividades de la vida cotidiana es lo que hacemos diariamente, los Sudoku y los crucigramas funcionan de una manera muy parecida a los procesos de la terapia cognitiva, planificar una unidad de cuidados requiere saber cómo viviría todo el mundo, etc.)? ¿Y hasta qué punto el sentido común puede resultar de utilidad a la causa de la demencia?

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